
Clima, cultivos y plagas
Impactos cruzados en la papa y el haba (campañas 2023–2025).
Nicolas Palacios Bett
La relación entre el clima y los cultivos constituye uno de los pilares de la seguridad alimentaria en las zonas altoandinas. Desde la chacra experimental de Moray, ubicada a 3 550 m s. n. m., observamos durante las campañas 2023–2024 (de septiembre de 2023 hasta agosto de 2024) y 2024–2025 (de septiembre de 2024 hasta agosto de 2025) cómo las variaciones climáticas pueden transformar por completo el comportamiento de dos cultivos fundamentales en la dieta andina: la papa (Solanum tuberosum) y el haba (Vicia faba). Aunque ambos están adaptados a condiciones extremas, responden de manera muy distinta según el contexto ambiental. Comprender estos matices no solo enriquece la investigación, sino que ofrece herramientas concretas para agricultores, técnicos y estudiantes que trabajan en sistemas de cultivo de altura, donde el clima y los cultivos son pilares de la seguridad alimentaria en las zonas altoandinas.
En el análisis comparativo de estas campañas evidenciamos cómo el clima interactúa con el desarrollo de ambos cultivos. En el caso de la papa, el principal problema sanitario fue la rancha o tizón tardío, una enfermedad que provoca pudrición en las hojas y en los tubérculos. En cambio, en el haba predominó la mosca minadora, que excava túneles en las hojas y genera su marchitez. Curiosamente, estas plagas se expresan en condiciones climáticas opuestas: el tizón tardío prospera con alta humedad y lluvias intensas, mientras que la mosca minadora incrementa su incidencia en periodos de sequía y calor. Más adelante presentamos cómo estas condiciones se manifestaron en cada campaña.
Para analizar los problemas sanitarios utilizamos el concepto del “triángulo sanitario”, que recuerda que toda enfermedad surge de la interacción entre tres elementos inseparables: el agente causal (plaga o patógeno), el huésped (la planta) y el ambiente (temperatura, humedad y lluvia). Si bien el clima no puede modificarse, este enfoque demuestra que el conocimiento aplicado permite adaptar prácticas agrícolas, reduciendo riesgos sanitarios mediante decisiones oportunas de manejo. Estrategias como la siembra escalonada, el uso de coberturas protectoras, la rotación y la diversificación de cultivos permiten amortiguar los efectos de años adversos. Las asociaciones de cultivos en Moray fortalecen la biodiversidad del suelo y activan mecanismos naturales que reducen la incidencia de plagas, integrando saberes tradicionales con principios agroecológicos..
Este informe integra perspectivas complementarias de clima, agronomía y biotecnología gracias al trabajo conjunto de Pierina Milla (ciencias físicas y del clima), John Checca (agronomía y gestión en campo) y Nicolas Palacios (biología y biotecnología agrícola). Estas miradas interdisciplinarias permitieron evaluar el impacto de las condiciones climáticas sobre la sanidad de los cultivos y, al mismo tiempo, considerar las prácticas agrícolas locales desde un enfoque científico contextualizado. El objetivo fue generar información útil para la planificación de futuras campañas y para fortalecer estrategias de manejo adaptativo en regiones andinas expuestas a una creciente variabilidad climática, incluyendo heladas, lluvias intensas y sequías.
1. Papa (Solanum tuberosum L.)
2024-2025: lluvias intensas y el avance del tizón tardío
La campaña 2024–2025 presentó uno de los escenarios más complejos de los últimos años. Un episodio breve de La Niña (fenómeno que suele provocar un enfriamiento del Pacífico y alterar los patrones de lluvia en los Andes) alteró el régimen habitual de lluvias en Moray, generando precipitaciones muy por encima de lo esperado y madrugadas más frías. Esta combinación suelo saturado, noches frías y humedad constante favoreció el desarrollo explosivo del tizón tardío, conocido como rancha y causado por el oomiceto Phytophthora infestans. El patógeno prospera entre 10 y 20 °C, con humedades relativas superiores al 90 %, condiciones ampliamente documentadas en la literatura (CABI, 2021; Minogue & Fry, 1981).
Entre septiembre de 2024 y marzo de 2025 se registraron precipitaciones inusualmente altas: septiembre y octubre acumularon 68 mm (12 % por encima del promedio histórico), noviembre alcanzó 160 mm (duplicando récords previos) y marzo presentó 140 mm junto con temperaturas por debajo de 10 °C, bajo calor acumulado (GDD) y humedades entre 87 y 90 %. Este escenario redujo la efectividad de los fungicidas frecuentemente lavados por la lluvia y facilitó el rápido avance del patógeno (Anexos: Figuras 1-4).
Como resultado, el rendimiento de papa se redujo en 23 %, pasando de 4 743 kg en 2023–2024 a 3 672 kg en 2024–2025 (Tabla 1). Las prácticas tradicionales como la selección de tubérculos resistentes o el uso de ceniza tuvieron un efecto limitado ante condiciones de humedad tan persistentes. Es importante recordar que P. infestans no es un hongo, sino un oomiceto; esta diferencia taxonómica influye directamente en su biología y en las estrategias de control más adecuadas (Gastelo et al., 2025; Pérez et al., 2001).

Descripción de la foto: Ataque en papas producido por la “rancha”. Se evidencian hojas infectadas con signos de necrosis. La infección por rancha también favorece el ataque de otros parásitos.


Descripción de la foto: Síntomas de rancha en hojas. Se observan manchas redondeadas de color marrón, indicativas del crecimiento del patógeno. Un halo blanco alrededor de las manchas confirma la producción de esporas, lo que indica que el parásito se encuentra en su etapa reproductiva e infecciosa.
La situación observada en Moray refleja una tendencia regional: en 2024, más de 2 000 agricultores en Junín fueron afectados por la rancha, con pérdidas de varios miles de soles (AGROPERÚ, 2024). En contraste, otras plagas como el gorgojo de los Andes (Premnotrypes spp.) continúan respondiendo positivamente a prácticas culturales ancestrales, entre ellas el uso de mashua y tarwi como cultivos repelentes o de acompañamiento (CABI, 2015)
Nota complementaria, validación académica de una solución tradicional:
Un caso relevante es el intercalado con mashua (Tropaeolum tuberosum), una práctica tradicional utilizada para reducir el daño del gorgojo de los Andes (Premnotrypes spp.). Este manejo ancestral ha despertado interés científico, y actualmente el CIP está evaluando, mediante ensayos experimentales, la eficacia del intercalado con mashua como parte de un manejo integrado de plagas, con el objetivo de validar científicamente su aporte a sistemas agrícolas más resilientes (CABI, 2015; CGIAR, 2025).
Tabla 1. Producción de papa (kg) por campaña — Chacra Moray
Campaña | Producción (kg) | Variación (%) |
2023–2024 | 4 743 | - |
2024–2025 | 3 672 | - 23 % |
2023–2024: sequía, mínima presión de tizón y resiliencia de variedades nativas
La campaña 2023–2024 presentó un panorama opuesto. Las precipitaciones estuvieron por debajo de lo habitual. Octubre, enero y febrero registraron déficits del 34 %, 37 % y 12 %, respectivamente, generando un ambiente demasiado seco para el desarrollo del tizón tardío (Anexos: Figuras 1-4). En ausencia de la enfermedad, y pese al estrés hídrico que redujo el tamaño de los tubérculos en aproximadamente un 20 %, las variedades nativas mostraron mayor tolerancia y mantuvieron un vigor superior. Esta estabilidad sanitaria contribuyó a que la producción de 2023–2024 superara a la del año siguiente, demostrando cómo la ausencia de un patógeno clave puede compensar la sequía moderada.
2. Haba (Vicia faba)
2024-2025: lluvias intensas y control natural de la mosca minadora
El cultivo de haba respondió de manera inversa al comportamiento de la papa. Las lluvias intensas y las bajas temperaturas redujeron significativamente las poblaciones de su principal plaga, la mosca minadora (Liriomyza huidobrensis). La saturación del suelo disminuyó la supervivencia de las pupas, mientras que la humedad elevada favorece a los enemigos naturales de la plaga, incluidos depredadores y hongos entomopatógenos (hongos que parasitan insectos y controlan la población). Esta combinación redujo la presión de plaga en aproximadamente 70 %, lo que permitió un crecimiento más vigoroso y un mejor desarrollo de vainas y semillas.
En términos productivos, la campaña 2024-2025 registró un aumento del 53 %, pasando de 227 kg en 2023-2024 a 347 kg en 2024-2025 (Tabla 2).
Tabla 2. Producción de haba (kg) por campaña - Chacra Moray
Campaña | Producción (kg) | Variación (%) |
2023–2024 | 227 | - |
2024–2025 | 347 | + 53 % |
2023-2024: déficit hídrico y explosión de mosca minadora
La campaña 2023-2024 fue más desafiante para el haba. El déficit de lluvias y temperaturas elevadas generaron estrés hídrico severo, adelantaron la floración y redujeron el número de vainas por planta de un promedio de ocho a apenas cuatro o cinco. Esta modificación fenológica (cambios en las etapas de desarrollo de la planta) se reflejó en una caída del rendimiento cercana al 40 %. Al mismo tiempo, las condiciones cálidas y la humedad relativa entre 75 y 85 % favorecieron el crecimiento poblacional de la mosca minadora.. Su ciclo, altamente flexible, puede acelerarse notablemente: en la costa peruana se ha documentado que pasa de 40 días en invierno a 19 en verano (Travaglini, 1990), lo que explica los incrementos poblacionales rápidos observados en años secos (Anexos: Figuras 1-4).

Descripción de la foto: Larva de la mosca minadora del haba (Liriomyza huidobrensis). Se observa el daño foliar causado por su ataque en las hojas de haba.

Descripción de la foto: Individuo adulto de la mosca minadora (Liriomyza huidobrensis). El tamaño de los adultos no supera los 2.5 mm.
Implicaciones para la agricultura andina y aprendizajes para la Chacra MIL
La comparación entre las campañas 2023-2024 y 2024-2025 confirma que un mismo evento climático puede generar respuestas completamente opuestas en distintos cultivos, obligando a repensar el manejo agrícola como un sistema dinámico y específico. Mientras en la papa las lluvias intensas dispararon el tizón tardío y redujeron el rendimiento, en el haba esas mismas condiciones frenaron la mosca minadora y favorecieron un incremento notable en la producción. Para la Chacra MIL, este contraste reafirma que no existe una única estrategia válida, sino un conjunto de decisiones flexibles que deben ajustarse año a año.
Este análisis ofrece aprendizajes centrales. En primer lugar, ratifica la importancia de un monitoreo agrometeorológico constante, que permita anticipar escenarios de riesgo y ajustar calendarios de siembra, manejo sanitario y uso del agua. En segundo lugar, demuestra el valor de las semillas nativas, los policultivos y las prácticas culturales tradicionales como el uso de mashua y tarwi, que contribuyen al control natural de plagas y fortalecen la biodiversidad funcional del sistema. En tercer lugar, destaca la necesidad de optimizar el manejo del agua, tanto en años de exceso como de déficit, mediante técnicas de captación, coberturas vivas y manejo del suelo.
Pero quizá el aprendizaje más importante para la Chacra MIL es el rol de la experimentación participativa con agricultores locales. La observación conjunta, las visitas de campo, las discusiones sobre variedades nativas, la validación de técnicas culturales y la interpretación compartida de los resultados permiten un co-aprendizaje real, donde la ciencia y el conocimiento ancestral se enriquecen mutuamente. Esta dinámica colaborativa no solo mejora las decisiones de manejo, sino que abre un espacio para probar nuevas estrategias de forma contextualizada.
A partir de estos intercambios surgen preguntas que orientan la investigación futura: ¿cómo adaptar mejor las prácticas tradicionales al ritmo cambiante del clima?, ¿qué combinaciones de cultivos ofrecen mayor resiliencia frente a plagas y estrés hídrico?, ¿qué nuevas técnicas pueden incorporarse sin perder coherencia cultural ni sostenibilidad ecológica? La búsqueda de respuestas requiere continuar con ensayos agrícolas en campo, pruebas de variedades, rotaciones experimentales y arreglos policultivos, siempre con participación activa de la comunidad.
La experiencia acumulada en Moray demuestra que la integración entre investigación científica, agricultura tradicional, trabajo comunitario y enfoques gastronómicos puede transformar los desafíos climáticos en oportunidades de innovación. La Chacra MIL, desde su rol como espacio de experimentación y aprendizaje, tiene la posibilidad de consolidar esta articulación para caminar hacia sistemas agrícolas andinos más resilientes y culturalmente arraigados, capaces de responder de manera creativa y adaptativa a los retos que vienen.
Referencias:
AGROPERÚ. (2024, marzo 6). Junín: Más de 2000 agricultores pierden aproximadamente 500 hectáreas de papa por rancha. AGROPERÚ Informa. https://www.agroperu.pe/junin-mas-de-2000-agricultores-pierden-aproximadamente-500-hectareas-de-papa-por-rancha/
CABI. (2015). Gorgojo de los Andes. PlantwisePlus Knowledge Bank, Pest Management Decision Guides, 20157800286. https://doi.org/10.1079/pwkb.20157800286
CABI. (2021). Phytophthora infestans (Phytophthora blight). CABI Compendium, CABI Compendium, 40970. https://doi.org/10.1079/cabicompendium.40970
Gastelo, M., Bastos, C., Ortiz, R., & Blas, R. (2025). Environmental impact and phenotypic stability in potato clones resistant to late blight Phytophthora infestans (Mont) de Bary, resilient to climate change in Peru. PLOS ONE, 20(2), e0318255. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0318255
Minogue, K. P., & Fry, W. E. (1981). Effect of temperature, relative humidity, and rehydration rate on germination of dried sporangia of Phytophthora infestans. Phytopathology, 71(11), 1181-1184. https://www.apsnet.org/publications/phytopathology/backissues/Documents/1981Articles/Phyto71n11_1181.pdf
Perez, W. G., Gamboa, J. S., Falcon, Y. V., Coca, M., Raymundo, R. M., & Nelson, R. J. (2001). Genetic Structure of Peruvian Populations of Phytophthora infestans. Phytopathology®, 91(10), 956-965. https://doi.org/10.1094/PHYTO.2001.91.10.956
CGIAR (2025). CGIAR en Instagram: Iván Manrique is the Curator for Andean Roots and Tubers at the International Potato Center genebank. (2025, January 27). Instagram. https://www.instagram.com/reel/DFVK1keiH8R/
Mujica, N. (2015). Modelo fenológico dependiente de la temperatura de la mosca minadora Liriomyza huidobrensis (Blanchard) (Diptera: Agromyzidae). 57. Convención Nacional de Entomología, Huánuco, Perú, 2–5 de noviembre de 2015. Lima, Perú: Sociedad Entomológica del Perú.
National Oceanic and Atmospheric Administration. (2025, January 9). January 2025 update: La Niña is here. NOAA. Recuperado de https://www.climate.gov/news-features/blogs/enso/january-2025-update-la-nina-here
Anexos:
Fig 1. Comparación de precipitaciones históricas y durante las campañas 2023-24 y 2024-25

Fig 2. Grados día de Desarrollo: Calor diario acumulado por encima de 10°C

Fig 3. Temperaturas máximas y mínimas correspondientes a las campañas 2023-24 y 2024-25

Fig 4. Humedad relativa en Maras-Cusco correspondientes a las campañas 2023-24 y 2024-25

Durante el año 24-25 se observan valores más altos de humedad relativa que el año pasado 23-24. Estos valores oscilan entre 82-85% hasta 90% desde mediados de noviembre hasta febrero. Durante marzo, la humedad se intensificó, manteniéndose encima del 87% todo el mes. En conjunto con los valores más bajos de temperatura y GDD esto generó las condiciones idóneas para la proliferación del tizón tardío en la campaña 24-25.
Preguntas frecuentes (FAQ)
Reporte Agroclimático Final – Chacra MIL
1. ¿Dónde está la Chacra MIL?
La Chacra MIL se encuentra en Moray, Cusco, a 3 550 metros sobre el nivel del mar. Funciona como una chacra experimental de observación, donde se estudia cómo el clima de altura influye en los cultivos andinos, su sanidad y su rendimiento a lo largo del año.
2. ¿Qué cultivos se analizaron?
Se analizaron dos cultivos fundamentales para la alimentación y la cocina andina:
Papa (Solanum tuberosum), base histórica de la dieta altoandina.
Haba (Vicia faba), leguminosa clave por su valor nutritivo y su versatilidad culinaria.
3. ¿Por qué el clima genera efectos opuestos en la papa y el haba?
Porque cada cultivo responde de manera distinta a la humedad y la temperatura.
En la papa, las lluvias intensas y la alta humedad favorecen enfermedades.
En el haba, esas mismas lluvias reducen las plagas que aparecen con sequía y calor.
Este contraste muestra cómo un mismo evento climático puede tener impactos cruzados según el cultivo.
4. ¿Qué es el tizón tardío o “rancha” de la papa y quién lo causa?
El tizón tardío, conocido localmente como rancha, es una enfermedad que afecta hojas y tubérculos de la papa.
Es causado por Phytophthora infestans, un microorganismo que se desarrolla con alta humedad, lluvias constantes y temperaturas frías. Cuando aparece, la planta se debilita rápidamente y la producción puede reducirse de forma significativa.
5. ¿Qué es la mosca minadora del haba y quién la causa?
La mosca minadora es una plaga causada por un insecto pequeño llamado Liriomyza huidobrensis.
Sus larvas viven dentro de las hojas del haba, donde forman túneles que impiden la fotosíntesis. Esta plaga aumenta sobre todo en años secos y cálidos, debilitando la planta y reduciendo la productividad de esta.
6. ¿Qué es el triángulo sanitario?
Es una forma sencilla de entender por qué aparecen las enfermedades y plagas.
Toda afectación ocurre cuando coinciden tres elementos:
El agente causal (plaga o patógeno)
El huésped (la planta)
El ambiente (temperatura, humedad y lluvias)
Si uno de estos factores cambia, el problema puede disminuir o intensificarse.
7. ¿Se puede hacer algo si el clima no se puede controlar?
Sí. Aunque el clima no se puede modificar, sí se pueden adaptar las prácticas agrícolas.
Algunas estrategias incluyen:
Ajustar fechas de siembra
Usar variedades nativas más resistentes
Asociar distintos cultivos
Mejorar el manejo del suelo y del agua
Esto permite reducir riesgos y proteger los cultivos en años difíciles.
8. ¿Qué rol juega la biodiversidad, el suelo y los cultivos asociados?
Un campo de cultivo diverso y vivo ayuda a mantener plantas más sanas, la combinación de cultivos como papa, haba, maíz, mashua y tarwi:
Reduce naturalmente algunas plagas
Mejora el equilibrio del sistema
Fortalece la resiliencia frente al clima
La biodiversidad funciona como un aliado invisible del agricultor.
9. ¿Qué rol juega la comunidad en este trabajo?
La comunidad es parte central del proceso.
La experimentación participativa, las visitas de campo y la interpretación conjunta de los resultados permiten un co-aprendizaje, donde el conocimiento científico y el saber tradicional se complementan para tomar mejores decisiones de manejo.
10. ¿Qué resultados productivos se observaron?
El caso más claro se dio en el haba, cuya producción aumentó en 53 % durante la campaña 2024–2025, pasando de 227 kg a 347 kg.
Este incremento estuvo asociado a mayores lluvias, menor presión de plagas y mejores condiciones para el desarrollo del cultivo.


















